Es una resina acrílica, descubierta alrededor de 1901, y usada inicialmente en la industria. Estas resinas son derivadas de ácidos, termoplásticas, por lo que resisten ácidos, alcoholes y agua. Una de sus características principales es la de ser transparente y resistir a las radiaciones ultravioleta. Otra cualidad es que al mezclarse con pigmentos pareciera que, debido a su transparencia, brilla con luz interna. También puede utilizarse como capa protectora o como barniz. Con esta técnica se han obtenido resultados maravillosos en pinturas murales y de caballete (aunque también se aplica en cartón, papel, metal, aluminio, madera). Esta técnica fue utilizada por pintores como David Alfaro Siqueiros y Jorge González Camarena, pues les permitía crear diversos efectos y pintar muros exteriores de grandes dimensiones que se encontraban expuestos a distintas condiciones climáticas. Ambos experimentaron con los acriloides como medio aglutinante de los pigmentos, gracias al manejo fácil, secado rápido y efectos bellísimos que producen.