Desde los días en que Henri de Régnier saludaba la aparición de Roberto Montenegro (peintre-poète), viene éste cultivando amorosamente, junto a la obra del color, que —según yo me figuro y para decirlo de prisa— es la sensualidad del arte pictórico, la obra de la línea, acaso el empeño más intelectual del pintor. (Alfonso Reyes)

El mural originalmente formaba parte de la serie de figuras al fresco que Roberto Montenegro pintó en los corredores del ex Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo (hoy Museo de la Luz), convertido hacia 1928 en anexo de la Escuela Nacional Preparatoria. Por encargo de José Vasconcelos, ejecutó una serie de murales en edificios públicos antes pintar Alegoría del viento, entre ellos, Árbol de la vida y La fiesta de la Santa Cruz, ambos en San Pedro y San Pablo, con variantes de estilos estéticos. En la obra del Palacio de Bellas Artes se pueden observar los estilos en los que el pintor incursionó, el art déco y el simbolismo, pero sobre todo, el geometrismo, estructurado en líneas predominantemente rectas propias del movimiento art déco, asociado a las artes decorativas que surgió en Europa a principios del siglo XX.
En 1965 el mural fue trasladado por el Centro Nacional de Conservación de Obras Artísticas del INBA al Palacio de Bellas Artes.