Carlos Heredia Jasso, “México en biografías: José Clemente Orozco, premio nacional de pintura”, en revista Mañana, noviembre de 1946.
Biblioteca Lerdo de Tejada

Lo veía cruzar las peligrosas calles y avenidas. Parecía el hombre que huye. Echaba a un lado la cabeza, se agachaba, agitaba su manga vacía y casi corría… deshaciéndose, el genio furioso volaba con increíble rapidez, escapando a cada segundo de los zarpazos de la muerte. (Efraín Huerta).

“Flaco, fuerte y nervioso, de mediana estatura, morena cara angulosa. Por los ojos de acero, detrás de lentes muy gruesos, parecían mirar dos bocas de fusil. Sobre el labio delgado, un bigote macizo y breve”. Así describió el poeta Luis Cardoza y Aragón a uno de sus artistas predilectos: José Clemente Orozco, nacido en Ciudad Guzmán (Zapotlán el Grande), Jalisco, en 1883.

Orozco se estableció en la Ciudad de México en 1890 e ingresó a las clases nocturnas de dibujo en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, dirigida por Antonio Rivas Mercado. Desde adolescente, Orozco admiró los grabados de José Guadalupe Posada. Inició como caricaturista en los periódicos El Ahuizote, L’ABC y La Vanguardia, entre otros. Participó en la exposición de artistas mexicanos para festejar el Centenario de la Independencia de 1910, organizada por el Dr. Atl; vivió e ironizó los sucesos de la Revolución mexicana. Durante su paso por la Academia de San Carlos se opuso a los métodos de enseñanza y luego al infantilismo de las Escuelas de Pintura al Aire Libre de Alfredo Ramos Martínez; tanto aire libre no era de su agrado pues ante la paleta impresionista, prefería explorar los peores barrios de México y pintar las sombras pestilentes de los aposentos cerrados.

Forma parte de la triada de muralistas (con Rivera y Siqueiros) que internacionalizaron la llamada Escuela Mexicana de Pintura. Entre los años de 1922 y 1941 realizó decoración mural en recintos de la Ciudad de México, Orizaba, Guadalajara, Michoacán, además de Los Ángeles, Nueva York y New Hampshire en Estados Unidos. Orozco dio a conocer su Autobiografía en 1945, en la que se expresa en favor de un arte emotivo y absoluto en una época convulsiva. El “genio furioso” falleció en la Ciudad de México en 1949.

MURALES