Manuel Álvarez Bravo
Manuel Rodríguez Lozano pintando el mural La piedad en el desierto en la prisión de Lecumbrerri, ca. 1941-1942

Pintor de la sobriedad y la desolación, mantuvo independiente su obra dentro de la llamada escuela mexicana. Su arte respiraba un aire de libertad y orgullo. Se erguia, a la altura de los grandes, para acusarlos de falsificadores de la realidad y de folkloristas. Hablaba y escribía con agudeza. Daba la impresión de que lo natural era en él la disconformidad. No podría ser gregario ni demagogo. Poseía la calidad de un hombre de excepción con sangre de demócrata. (Isaac Rojas Rosillo).

Desde corta edad Manuel Rodríguez Lozano mostró inclinaciones artísticas; inició su formación de manera independiente. Nació en la Ciudad de México hacia 1895; se hizo Cadete en el Colegio Militar y se casó con Carmen Mondragón (Nahui Olin). Viajó a Europa en 1913 y durante su estancia en París mantuvo contacto con las vanguardias artísticas. A su regreso a México en 1921, cuando emergía el movimiento muralista, empezó a pintar con los criterios de la escuela mexicana, pero descubrió que sus preceptos no coincidían con los establecidos por los “Tres Grandes”. Fue uno de los primeros críticos del discurso plástico nacionalista. En 1922 José Vasconcelos lo nombró jefe del Departamento de dibujo de la SEP; tuvo como alumnos a Abraham Ángel, su primer discípulo y con quien realizaría obras basadas en el novedoso Método de dibujo de Adolfo Best Maugard; Julio Castellanos, Tebo, Nefero, Emilia Ortiz y Antonio Reynoso. En 1923 conoció a Francisco Sergio Iturbe, futuro protector y mecenas, quien le solicitó la serie de Santa Ana muerta entre 1932 y 1933, así como el mural El Holocausto, ejecutado en la escalera de su residencia en la Ciudad de México, en 1944.

A finales de la década de 1930, Rodríguez Lozano se vinculó al grupo literario Los Contemporáneos, participando en los diversos proyectos financiados por Antonieta Rivas Mercado. En 1939 fue nombrado director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (antigua Academia de San Carlos). Dos años más tarde, fue acusado del extravío de algunos grabados de la Academia, por lo que pasó cinco meses en la cárcel preventiva de Lecumberri. Allí se dedicó a compilar el libro Pensamiento y pintura y a ejecutar un mural con el tema de La Piedad. Falleció el 27 de marzo de 1971.